

La postulación como Primera Senadora para La Paz por el MAS de la Ex Defensora del Pueblo doña Ana María Romero ha dado lugar a un conjunto de comentarios a favor y en contra. Independientemente de los diferentes juicios de valor esgrimidos, razonando con objetividad y honestidad intelectual, debe tomarse en cuenta los siguientes aspectos: Estamos acostumbrados a que los curules parlamentarios, al ser tan codiciados por los activistas políticos que como buitres empiezan a ejercer presión al jefe del partido exigiendo un espacio, generalmente terminan siendo objeto de repartija, soslayando la necesidad imperiosa de que a las instancias parlamentarias lleguen los o las mejores elementos humanos. Precisamente por ese error tradicional en que incurrieron la izquierda y la derecha, terminamos configurando un parlamento mediocre, con congresales carentes de virtudes personales que sólo se limitan a votar de acuerdo a la consigna partidaria o al mandato del jefe, incluso de acuerdo al dinero con que aportan a la campaña.

No será hora de que las tiendas políticas actuando con desprendimiento y vocación democrática, empiecen a corregir esa vieja maña para impulsar en diferentes instancias de poder, la presencia de personalidades de la talla de doña Ana María?
Somos tan mezquinos en el ámbito político que suficiente con que una persona se adhiera a una determinada tendencia como para que los adversarios de la misma la conviertan en su enemiga.
Por tanto no se trata de juzgar a la persona por el partido a través del cual está postulando, sino de reflexionar ante la necesidad de copar la Asamblea Legislativa Plurinacional con los mejores elementos humanos con que cuenta el país y esa tarea no debe ser exclusiva del MAS sino de todas las tiendas políticas que participarán en las próximas elecciones, para ello sólo se requiere una condición, desprendimiento democrático..
Como activista de los derechos humanos tuve la oportunidad de compartir muchos espacios con Ana María y estoy en condiciones de testimoniar respecto a su honestidad, vocación democrática, sensibilidad humana, condiciones que probablemente otros candidatos del MAS y de los demás partidos políticos no las tienen, en ese sentido considero que su presencia en el Senado será cualitativamente distinta al comportamiento tradicional de los parlamentarios. y de eso se trata, precisamente de llevar al nuevo parlamento a la mejor gente, para que no se reproduzcan escenarios vergonzosos a los que nos tienen acostumbrados congresales oficialistas y opositores, haciendo gala de su mediocridad personal.
Por otro lado, tomando en cuenta la experiencia y vocación mediadora de doña Ana María, virtud demostrada en la cantidad de conflictos que tuvimos que atender, a través de un trípode conformado por entonces entre la Asamblea de Derechos, el Defensor del Pueblo y la Iglesia Católica, su estadía en la Asamblea Legislativa Plurinacional, puede ayudar a crear espacios de concertación entre oficialistas y opositores, para beneficiar al país y procurar que hacia delante la clase política en su conjunto empiece de una buena vez a mirar en una sola dirección, en aras de consolidar la unidad nacional, fortalecimiento democrático, paz social y el respeto a los derechos humanos. Bajo esa aspiración, considero oportuna dicha postulación, analicemos la misma en esa perspectiva, absteniéndonos de la mezquindad política.
También, tenemos el reto de forjar nuevos tribunales en el país que estén exentos de la presión política y económica, para evitar lo que justamente hoy viene aconteciendo. En esa tarea si bien los nuevos magistrados(as) no serán elegidos(as) por la ALP, pero ésta preseleccionará postulantes y para ello requerimos de un parlamento idóneo.