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Cuando se agudiza la lucha de clases y la de los pueblos indígenas en Bolivia, a lo que primero se mata o que se intenta es a la verdad. Hablamos de las mentiras de Estado o de gobierno de las que hay múltiples ejemplos en el mundo. De ellas, ahora, nos interesa analizar las mentiras y/o las medias verdades difundidas por el Ministro de Gobierno, otro funcionario gubernamental y policías. Nos referiremos a las mentiras propaladas desde el poder.
El Vocero de la Presidencia, periodista y ex dirigente sindical de los trabajadores de la noticia, dijo que el bloqueo y las amenazas de desbloqueo por pobladores de Alto Beni, Palos Blancos y Guanay… era el resultado de contradicciones irresueltas entre dirigentes de los colonizadores de esa región y que por tanto ellos debían resolver esos diferendos y líos.
Se sabe que entre esos dirigentes muchos o la mayoría, incluidos los afiliados a esas instancias orgánicas, militan, simpatizan o apoyan al MAS y al gobierno. Por eso, para resolver las contradicciones y evitar rupturas entre compañeros que comparten la misma causa (más allá de divergencias), el debate debe ser o tendría que ser la vía para superar los desencuentros. Y aunque se niegue que la minoría debe acatar lo que dispone la mayoría, lo que es centralismo democrático, según el Estatuto de la COB (como ocurre en este momento entre sindicalistas fabriles de La Paz, respecto de los del país), al menos el sentido común aconseja que la opinión mayoritaria debe prevalecer. Los que convenzan mandan en un sindicato, si se tiene en cuenta que convencer es vencer con argumentos.
Sin embargo, el reduccionismo de aquel Vocero, para decir lo menos, es lamentable. Difícil aceptar que él no haya entendido el porqué del bloqueo en los caminos hacia Caranavi. Sin embargo, si la causa fundamental de aquel conflicto hubieran sido las discrepancias señaladas, habría bastado la intervención de organismos superiores de los colonizadores o del MAS para resolver los supuestos o reales entuertos entre sindicalistas. Además, la vida es la que se encarga de comprobar que los hechos son determinados por diversas causas.
Ante un conflicto, de acuerdo a la teoría que sostiene que aquél es una oportunidad, acaso era más sencilla la negociación, sobre todo si ésta se la sostiene entre compañeros y lugareños.
El gobierno, frente a un conflicto entre gente del pueblo que incluía un bloqueo de caminos, aunque ese litigio hubiera sido entre sindicalistas, debió tomar partido de inmediato: conversar, persuadir, negociar, buscar la pacificación en la zona, pero con soluciones.
Expertos de Unir en prevención y solución de conflictos, mediante la negociación (porque ellos buscan una cultura de paz), creen que el bloqueo de caminos que analizamos alcanzó un desarrollo tal que los acuerdos, antes del desbloqueo, se tornaron difíciles y hasta imposibles; operativo para el que se movilizó cuando menos a 700 efectivos policiales, lo que expertos consideran desproporcionado ante la organización, unidad y conciencia de los bloqueadores.
El Ministro de Gobierno, cuando dio cuenta del desbloqueo, afirmó que en Caranavi existía (¿o existe?) un “movimiento político armado”. Se supone que aquel funcionario se apoya en datos que le permitieron elaborar aquel supuesto y quizá él conoce los objetivos de ese movimiento, que podrían ser: derrotar al gobierno o luchar por otro régimen…Ese movimiento político armado cuando menos quizá tenía como tarea respaldar el bloqueo de caminos.
Esa afirmación del Ministro, encargado de la seguridad interior de Bolivia, sólo fue conocida en el curso del desbloqueo, quizá, por seguridad y/o para sorprender a los probables en armas.
Al revés, aceptemos que la información de inteligencia de aquel Ministerio no fue suficiente como para descubrir a ese movimiento político antes de la muerte de los dos jóvenes. Una pregunta elemental es: ¿Por qué los organismos de seguridad del Estado (incluidos los militares) no han recibido órdenes para perseguir a ese movimiento político armado aunque tenga existencia larvaria?
Otra hipótesis del Ministro de Gobierno es que en Caranavi, durante el desbloqueo, operaron infiltrados, se supone, entre los pobladores. ¿Cuál es el propósito de aquel Ministro cuando sugiere aquella labor sucia de presuntos infiltrados? Sospechamos que quiere que pensemos en que a los autores de la muerte de Mario Fidel y David hay que buscarlos entre esos infiltrados porque los policías ingresaron a la zona de operaciones sólo con armas que disparan balines y gases lacrimógenos. Hemos controlado a los policías y ninguno de ellos portaba su arma reglamentaria, ha dicho el Comandante de la Policía departamental de La Paz. Además, se refuerza esa otra suposición con el parte oficial en el que se lee que los proyectiles utilizados allí son de calibre 22, los que no emplean los policías.
Nosotros creemos que infiltrados o agentes encubiertos operan en las más diversas acciones del pueblo; infiltrados entre los bloques enfrentados, con mayor probabilidad. Sin embargo, quizá sea imposible demostrar que, en Caranavi, aquellos infiltrados sólo se mimetizaron entre los jóvenes para segar la vida de dos de ellos y atribuir esas muertes a los policías.
Policías de bajo rango y también el Comandante departamental de La Paz, han dicho al diario Cambio (fuera de sospecha de tergiversación) que fueron sorprendidos por la violencia desencadenada por los pobladores de Caranavi, que han sido heridos de bala y que les queda traumas sicológicos. Añadieron que aquellos civiles no repararon en que los policías, atacados como dicen, si morían iban a dejar viudas y huérfanos.
Las declaraciones de esos policías parecen destinadas a que se los vea como a víctimas ante una presunta crueldad de los pobladores de ese lugar.
Sobre las quejas de esos policías que operaron en Caranavi, sólo cabe recordar que la gente de El Alto, en una ocasión, obligó a que sus represores huyan de una forma vergonzosa, luego de que se les agotó la provisión de balines y gases lacrimógenos. Los policías fueron echados de Acacachi, después de que los lugareños tomaron las instalaciones de la institución del orden y quemaron archivos, máquinas de escribir, computadoras, enseres domésticos y otros muebles. De Sucre, los policías escaparon hacia Potosí y antes abrieron las puertas para los reclusos. Basta como antecedentes para mostrar que el pueblo asume medidas drásticas contra los policías, lo que no sucedió en Caranavi, lo que sí debemos saludar.
Sin embargo, después de días del desbloqueo, policías ultrajaron otra vez a jóvenes y se comportaron en aquella población como una fuerza de ocupación enemiga del pueblo.
Otro ejemplo de la difusión de medias verdades, desde el Ministerio de Gobierno y por el Ministro, es un comunicado entregado a los medios, el sábado 8 de mayo, en el que se informa que Mario Fidel Hernani estaba herido de gravedad y al que le desean que se recupere. En ese momento aquella víctima de la violencia desencadenada en Caranavi sufría muerte cerebral de la que, salvo al parecer una excepción en el mundo, es imposible salvarse.
Pero hay más: otra media verdad, en ese comunicado, es la información sobre la muerte de David Calizaya Mamani, por la que ese documento dice que no fue confirmada, a pesar de que medios, en el curso del sábado 8 de mayo, reportaron la muerte de aquel compatriota de 16 años.
El Ministro de Gobierno también presume ignorancia para presentarse limpio de paja y culpa. Dijo desconocer que entre los todavía detenidos ilegalmente en Caranavi y a los que se les sigue un indebido proceso criminal, hay un ciudadano de 80 años, un enfermo mental y dos menores de edad.
Otras dos medias verdades: El Ministro de Gobierno sigue sosteniendo que pobladores de Guanay marchaban a desbloquear porque debido al cierre de caminos en aquella localidad aurífera carecían de lo indispensable para vivir. Asimismo, que una marcha que partió desde Alto Beni y Palos Blancos y que arribó a Chulumani, también pretendía despejar los caminos. No obstante, los marchistas varias veces dijeron que no provocarían enfrentamiento con los bloqueadores. Y los de Guanay frenaron su caminata antes del desbloqueo.
El propósito de aquel funcionario no es otro que conseguir que se le crea cuando añade que para evitar enfrentamientos entre hermanos se le encomendó a los policías el desbloqueo.
Estamos ante mentiras de funcionarios gubernamentales: el uno por su formación profesional tendría que informar con veracidad, siempre. El otro, ex Presidente de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, al menos debe tener respeto por la vida de la gente y por el dolor de los familiares de los caídos por una causa que la entienden legítima y, sobre todo, tendría que hacer lo que esté a su alance para que se respeten y se realicen los derechos humanos dentro de un proceso de transición, en el que se cuenta con mejores condiciones para que eso ocurra.
Esta nota es un adelanto de un análisis de la información (de la comunicación nada decimos aquí) durante los hechos luctuosos de Caranavi. La investigación tiene que materializarse para reconocer lo acopiado hasta este momento y para descubrir la acción del movimiento político armado o para descartarlo. Se espera que esa averiguación arroje luces nítidas sobre la respuesta de los civiles a la violencia gubernamental, así como sobre la muerte de dos ciudadanos (otros dicen tres), aparentemente por falta de atención médica oportuna debido a los bloqueos.
Aquellas mentiras y las medias verdades gubernamentales tienen como propósito explicar y/o justificar las acciones de fuerza desencadenas en Caranavi y en los caminos hacia esa ciudad mientras se desbloqueó y después. Pero ni explicaciones que no convencen ni justificaciones imposibles podrán liberar al Ministro de Gobierno de los dos muertos caranaveños.
La Paz, 17 de mayo de 2010.
*Periodista