Evo Morales: “…los pollos de granja alterados hacen daño”

De sábado a sábado

Remberto Cárdenas*

“Pueden criticarme, pero yo voy a seguir afirmando, los pollos de granja alterados hacen daño. No me gusta ese pollo”, dijo el Presidente del Estado Plurinacional en la inauguración del XIII Congreso de la CSUTCB que se realiza en Sucre.

“Hermanas y hermanos, cuando hablamos de pollo, el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas, por eso los hombres cuando comen este pollo tienen desviaciones en su ser como hombres”, señaló Evo en la inauguración de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático (20-IV-10), que tuvo como escenario Tiquipaya, Cochabamba.

Confrontadas estas dos afirmaciones del Presidente boliviano y acaso para recurrir a lo más fácil se puede decir que Evo Morales es interpretado por Evo Morales. Interpretación que debe ajustarse a la ética, la que para la Federación Latinoamericana de Periodistas es la que, al tiempo de informar, tiene en cuenta los intereses del pueblo, antes que los intereses individualistas y, por tanto, egoístas. De este criterio nos apropiamos.

Si lo que quiso decir Evo Morales, en Tiquipaya, es lo copiado en el primer párrafo de esta nota, es una apreciación que se la puede recoger, aunque también es discutible, pero plantea al menos el beneficio de la duda porque ni la ciencia ni las tradiciones indígenas no han podido demostrar de manera irrefutable el daño que, supuestamente, ocasionan los productos transgénicos en la salud de la gente. Los transgénicos, en rigor, son una imposición de las empresas transnacionales que provocan desequilibrios ecológicos, según la comunidad de científicos del mundo y de Bolivia, cuyas investigaciones y el conocimiento que descubren avalan el rigor de lo que afirman.

Lo que dijo Evo sobre los pollos, la Coca Cola y la calvicie, en aquel discurso, no fueron incorporados en la Declaración final de la Conferencia Mundial de los Pueblos por el Cambio Climático llevada a cabo en Tiquipaya lo que, para decir lo menos, esas “teorizaciones” no merecieron sino la desaprobación de la mayoría de los delegados a ese encuentro.

Sin embargo, párrafos completos de lo fundamental que dijo el Presidente de Bolivia, aunque con precisiones y ampliaciones, ahora son parte sustancial de la Declaración final de aquella Conferencia.

A modo de ejemplo resumimos parte de aquellas ideas básicas de Evo:

Que los llamados países ricos, en vez de salvar a la humanidad, debido a que no toman las medidas necesarias, son responsables del incremento de la temperatura en la tierra; que aumentará la hambruna en el orbe y que ahora son 1.020 millones los hambrientos; que se corre el riesgo que entre el 20 y el 30 por ciento de las especies de animales y vegetales desaparezcan; que se acelerará el derretimiento de los polos y los glaciares de los Andes y el Himalaya, y que desaparecerían muchas islas porque quedarían debajo de las aguas de los océanos.

Otras ideas sobresalientes del Presidente de Bolivia, que son parte de esa Declaración final: que la causa principal de la destrucción del planeta Tierra es el capitalismo y que éste es el enemigo central de la Madre Tierra; que la humanidad está ante la disyuntiva de continuar por el camino del capitalismo o la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida para salvar a la humanidad. (Aunque izquierdistas digan que no basta decir eso y que hay que derrotar al capitalismo, idea elemental que rechaza la derecha).

Asimismo, el Presidente propuso “un nuevo sistema basado en principios de complementariedad, de solidaridad, de equidad, respeto a los derechos humanos y, especialmente, respeto a los derechos de la Madre Tierra, como la atmósfera, el agua y la biodiversidad. El nuevo sistema socialista comunitario eliminará toda forma de colonialismo e imperialismo y asegurará la paz entre los pueblos y la Madre Tierra”.

Estas últimas ideas, de veras medulares, han sido calladas o han merecido referencias genéricas y descontextualizadas en y por los medios, lo que es otra forma de subinformar e incluso desinformar. Nosotros también lamentamos que siga esa labor, de medios de difusión y periodistas, además del chiste corrosivo. Pero ante aquellas afirmaciones, especialmente sobre los pollos consumidos por los varones, en vez de una autocrítica que seguimos esperando, se formulan defensas las que, creemos, son un ejemplo de cómo no debe explicarse y de cómo no debe defenderse un discurso presidencial.

Las afirmaciones discutibles o ciertas teorías sin ningún soporte no deben ser presentadas como si fueron verificadas mediante la práctica indubitable. Al contrario, si se difunden ideas que no resisten ni la más elemental argumentación, no se puede esperar aplausos del frente contrario a un gobierno como el boliviano. ¿Quiénes esperan que la mayoría de los medios de difusión y de los periodistas (muchos de los que hacen incluso más de lo que les piden sus empleadores), informen u opinen positivamente de lo que hace y/o dice el gobierno de Evo Morales?

Además, les recordamos, a los que muestran una candidez conmovedora, que aquellos medios y aquellos periodistas prefieren callar, todo cuanto pueden, las acciones acertadas del actual gobierno. Esos medios no son ni serán voceros del gobierno, si éste sigue por un cauce democrático y popular, y si continúa por la senda del socialismo comunitario, si de veras éste es socialismo, es decir, si socializa, si colectiviza los medios de producción y, por tanto, organiza una nueva sociedad, otra cultura; si predominan en ella las ideas transformadoras…

Una manera chambona de la defensa de lo dicho por el Presidente es la que asumió un Viceministro en ejercicio quien dijo que él no toma Coca Cola y que come pollos criollos (éstos quizá criados en algunos corrales que deben conservarse en la ciudad o en las laderas paceñas, aunque en éstas los niños, adolescentes y jóvenes prefieren los pollos de granja, de acuerdo a testimonios de las mamás de esos lugares).

Otra defensa evitable es la que hace un boletín, difundido vía Internet, que dice: “…Evo no habló de homosexualidad, sino de “…desviaciones en su ser como hombres…” una expresión y un tema ciertamente interpretable en todo sentido pero totalmente discutible en su exactitud. Que leyó aquellas palabras imprecisas, aunque esto no le salva de su responsabilidad pero explica que fueron elaboradas por sus asesores. Y que su ataque principal fue toda la basura —desde los transgénicos hasta los plásticos— que produce el sistema capitalista”.

El vocero de la Presidencia de Bolivia, periodista, sostiene con insistencia algo parecido a lo que propaga aquel boletín: A Evo Morales lo interpretan los medios como quieren, dice. Pero un periodista sabe que un texto (como el discurso presidencial) debe ser sobre todo claro o, mejor, muy claro, precisamente para que se lo entienda bien. Cuando aquel Vocero, en sus explicaciones, añade que a los consumidores de pollos con sobredosis de hormonas femeninas les crecen sus pechos durante un tiempo se puede entender o interpretar que esas personas están en el camino de convertirse en homosexuales. Esa es una interpretación de ese servidor público, como hay otras.

Cuando, además, se envía una carta desde la Ministerio de Justicia a una asociación española de homosexuales y gays, en la que se asegura que el presidente Evo Morales, en aquel discurso, nada dijo expresamente sobre aquéllos. Más aún, que la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional respeta los derechos de los homosexuales en Bolivia, es porque la alocución presidencia al menos los alude o porque los homosexuales se sienten aludidos por esa parte de aquel discurso.

El “lapsus” del Presidente (así fue calificada aquella fracción del discurso de Morales por un Senador del MAS), sirve todavía para la burla, lo que nos lastima, no tanto por el orgullo nacional o plurinacional que sí lo tenemos bien puesto, sino porque que el Presidente del Estado Plurinacional mantenga lo que, al menos, se debe calificar como una grave imprecisión, y lo que le resta a él credibilidad, la que tiene que ser reforzada. Por eso, seguimos esperando una autocrítica del Presidente la que, entre los revolucionarios, debe ser una práctica permanete.

Sin embargo, en vez de interpretaciones (explicaciones) de aquella parte desafortunada del discurso presidencial, en la inauguración de la conferencia de los pueblos sobre el cambio climático, valdría muchísimo más la admisión del error y, por tanto, la rectificación.

Nos preocupa cierto comportamiento de los gobernantes, el que se advierte en el caso sobre el que versa esta nota, cuando afanosamente buscan explicar errores y hasta intentan justificaciones imposibles, en vez de la enmienda de aquellas equivocaciones.

Y nos preocupa aún más que funcionarios del gobierno o dirigentes de movimientos sociales traten de rendirle culto a Evo Morales, como cuando en el homenaje a la generala Juana Azurduy, Isaac Ávalos lo declaró “libertador” al Presidente, y el entonces ministro Quintana intentó explicar el porqué de esa “distinción”, la que fue olvidada para alegría de los que estamos convencidos de que líderes como Evo no necesitan tantos homejanes.

Apoyados en un académico soviético decimos que Evo Morales puede reafirmar su personalidad en Bolivia que cambia, para lo que no necesita que se le rinda culto. Nosotros deploramos las explicaciones que son encubridoras en vez de ser eslacrecedoras y que constituyen ejemplos de culto a la personalidad de Evo, de parte de los que están cerca de él y que quizá sean escuchados, pero parece que no se animan a pedirle al Presidente que admita su error sobre los pollos de granja alterados y que se autocritique . Así Evo se agigantaría más.

La Paz, 30 de abril de 2010.

*Periodista